Ballena Blanca – Revista de medio ambiente y economía
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Giannis Tsironis: “Queremos renovables en Grecia para pagar menos por la luz”

Entrevista a Giannis Tsironis, secretario de Estado de Medio Ambiente de Grecia.

Texto: Sara Acosta | Atenas
Fotografía: Alexia Tsagkari

Es una de las voces de siempre en Grecia de Los Verdes, el partido que ayudó a fundar en los años ochenta y que ha hecho historia al llegar al Gobierno por primera vez en coalición con Syriza. A Giannis Tsironis (Atenas, 1958) se le ve aún algo azorado en su recién estrenado despacho como secretario de Estado de Medio Ambiente, en lo alto de un viejo edificio con bonitas vistas sobre los tejados de la desordenada Atenas. La victoria de la izquierda radical de Tsipras ha dado entrada en el Gobierno a ecologistas como Tsironis, con un discurso muy pegado a la economía. Convencido de que sin medio ambiente no hay modelo posible para el arruinado país del sur europeo, sorprende escuchar a este antiguo profesor de Química lanzar expresiones como joint venture cuando imagina acuerdos de inversión con miles de propietarios de casas abandonadas en el campo y dar un respiro al modelo turístico de la costa. Según dice, lo que necesita Grecia es tiempo para terminar con la corrupción enquistada.

–¿Qué cree que ha llevado a Syriza al Gobierno de Grecia?

–En una situación normal, el pueblo habría sido más conservador, pero el Gobierno anterior ha llevado a Grecia hasta un punto tan difícil que el pueblo ha querido un cambio.

–¿Es la desesperación de la gente?
–No solamente la desesperación, ya es incuestionable que el Gobierno anterior llevaba a Grecia fuera del euro, aunque ahora se diga justo lo contrario.

–La visión que se tiene respecto a la salida de Grecia del euro se ha atribuido en parte a Syriza.
–Pues es absolutamente lo contrario. El anterior Ejecutivo no quiso efectuar los
cambios que se necesitaban para llevar a cabo una evolución que fuera sostenible. Se estaba produciendo un comportamiento similar al de las personas enganchadas a las drogas. Para encontrar la dosis siguiente estaban vendiendo la fortuna de Grecia, lo cual hubiera llevado a la catástrofe total, porque si vendemos no tenemos un plan para desarrollar una producción sostenible y nos quedamos sin fortuna. Si se toman drogas, un día se venden los muebles, al día siguiente se vende la casa y al final no quedará nada que vender.

–¿Se refiere a las privatizaciones de los anteriores gobiernos?
–No se trata de privatización, esa es una palabra sobre la que podríamos debatir, lo que aquí se estaba haciendo era vender sin un desarrollo económico. Se puede vender una empresa pública porque se tiene un plan para obtener más beneficios, pero ese no era el caso, sino que se estaban cediendo bienes como la costa sin ningún objetivo de evolución, simplemente se vendían, y a un precio escandaloso. En el antiguo aeropuerto de Ellinikó [Atenas] se puso en venta el mayor terreno libre de la ciudad, que tiene cuatro kilómetros de costa, por unos 75 euros el metro cuadrado. En ese mismo momento, el precio de mercado con la crisis era de cerca de 1.000 euros. Si se compara con 75 euros, es un escándalo. Ni siquiera ahora se vende por menos de 800 euros el metro cuadrado.

–Su país no solo puso en venta compañías públicas, sino también islas, bosques y gran parte de su costa para contribuir al pago de la deuda. ¿Cuánto dinero se ha obtenido?
–Se esperaban obtener 50.000 millones de euros, pero hemos ganado 5.000 millones, es chocante y un crimen para los pueblos europeos que han dado dinero a Grecia. Hemos cedido nuestra fortuna sin ningún objetivo. Imagine que yo le he dado a usted dinero, y usted tiene una casa que para mí es una garantía y la vende a un amigo por un euro: me quedo sin garantía. Volvamos al caso de Ellinikó, aunque no se hubiera vendido a ese precio escandaloso, ¿de verdad Atenas necesita más hoteles, centros comerciales, oficinas? Hay otras soluciones. Si quisiéramos hacer un verdadero plan de desarrollo necesitaríamos rehabilitar esos edificios y venderlos, eso sería más beneficioso para los pueblos que nos han prestado dinero.

“EN GRECIA SE CONSUMEN 1.400 BARRILES DIARIOS DE PETRÓLEO POR CADA PUNTO DEL PIB. NORUEGA, QUE TIENE PETRÓLEO, CONSUME MENOS DE 900 BARRILES CON UN CLIMA MUCHO MÁS FRÍO, ES UNA LOCURA”

–El proceso de venta de todo esto, como muchas partes del litoral, sigue en marcha. ¿Lo van a parar?
–La primera regla es que la costa es pública, no se puede vender, igual que no se pueden vender los bosques, es ilegal, lo dice la Constitución griega. Eso se ha terminado. Se puede ceder el uso específico de una playa, las actividades deportivas o las tumbonas, pero no el espacio. La segunda regla es que se deben respetar los planes de ordenación urbana. En todos los Estados civilizados se diseña un plan de actividad para aquellas empresas que respetan la ley, y entonces sí son actividades sostenibles y más provechosas porque sus beneficios son para muchos años. El beneficio a corto plazo es un problema.

–Pero, ¿qué margen tienen? Porque necesitan dinero.
–Está del todo probado que finalmente no se ha contribuido a pagar la deuda de Grecia porque los inversores extranjeros no han venido, ellos mismos han visto que esas inversiones no tenían ningún futuro. Ahora se debe poner en marcha un plan serio de forma que vengan los inversores serios, no los clien- tes del señor Samarás [el expresidente conservador griego Antonis Samarás]. Todas esas personas que han comprado son su propia clientela nacional. En la playa de Ellinikó los contratos estipulaban 700 millones de euros a diez años, pero eso no es casi nada.

–Como secretario de Estado de Medio Ambiente, ¿cuál es en estos momentos la prioridad?
–Tener reglas y que sean claras. Ahora mismo en Grecia no sabemos si ese edificio es legal o no [señala el inmueble de enfrente que se ve a través de los gran- des ventanales del despacho]. No existe un catastro. Hace muchos años que se intenta hacer pero está bloqueado por intereses. Incluso hay sitios en los que está marcado: “este edificio es ilegal porque debe ser un bosque” y está pe- gado a otro que sí es legal. Uno sí y otro no, ¿por qué? Porque el propietario ha dado un dinero a una gente para determinar si es un bosque o no, porque en Grecia no existe un Plan Forestal.

–Si el hecho de que no haya reglas va con Grecia, no les va a resultar fácil dar confianza en Europa.
–No existen, es una situación de clientelismo contra la que el Gobierno anterior no ha hecho nada. Es una obligación moral tener por ejemplo una Ley Fiscal clara para todo el mundo, eso es lo importante y es la razón por la que los inversores serios no vienen. Nosotros decimos que garantizamos reglas claras y honestas para todo el mundo, sin corrupción, y terminar con todo esto. Por ello pensamos que somos un Gobierno que garantiza un cambio en Grecia. No decimos que no queremos a los inversores. Este no es solo el Ministerio de Medio Ambiente, sino también de Re- construcción Productiva, pero creemos que si queremos tener una verdadera producción, esta va con el medio ambiente, no contra él.

–¿Cómo es ese modelo productivo?
–Se trata de tener un plan para reconstruir la verdadera producción. La agricultura en Grecia es el primer gran pilar. El segundo es el turismo y sin planes de ordenación urbana estamos destruyendo nuestra fortuna. Debemos tirar edificios que no respetan las vistas y que van contra nuestra riqueza. El tercer pilar es la energía. En Grecia se consumen 1.400 barriles diarios de petróleo por cada punto del PIB. Noruega, que tiene petróleo, consume menos de 900 barriles con un clima mucho más frío que el nuestro, es una locura. Si no tenemos un plan energético con renovables, no hay modelo.

–Necesitan tiempo para realizar estos cambios, ¿cree que lo tienen en un momento tan delicado?
–Sí necesitamos tiempo para demostrar que hay personas que quieren venir a Grecia para hacer empresas, pero en una situación de legalidad.

–Antes mencionaba el problema del beneficio a corto plazo. En España, que como Grecia vive en gran medida del turismo, se ha destruido mucha costa. ¿Qué modelo proponen para el litoral de su país?
–España es el ejemplo negativo que nosotros ponemos cuando hablamos de lo que no hay que hacer. Si hablamos de Atenas, la ciudad tiene una veintena de hoteles magníficos cerca de la costa, no necesitamos más. Y en las islas, tampoco hacen falta más. En algunas como Evia aún hay recorrido, pero no en Miconos, ni Santorini, ni Corfú. Pero donde sí se puede desarrollar un plan muy interesante es en los pueblos de montaña donde casi no hay hoteles, esa Grecia no es muy conocida en Europa como destino turístico. Ahí hay una gran oportunidad para alquilar casas que están vacías en pueblos que hace 50 años tenían más de 3.000 habitantes y ahora apenas queda una centena de personas mayores. O hacer una joint venture con los propietarios y realizar in- versiones interesantes. Estoy contra los pueblos artificiales en la montaña. ¿Para qué? Hay mil pueblos que están muy bien, con casas tradicionales, por qué no tratar de renovarlas.

–¿Qué van a hacer con el patrimonio natural que ya se ha sido vendido, como la playa de Vouliagmeni?
–La parte de Vouliagmeni es de interés público, iremos a los tribunales. Se puede vender el hotel [se refiere al hotel Asteras, con acceso privado al mar], pero no la playa. Parte de ella tiene que ser pública. Es la Ley.

–¿Cuál es el plan de Syriza para las energías renovables?
–Hay muchas cooperativas e iniciativas populares que fueron bloqueadas por el anterior Gobierno. Aquí ha venido varias veces Rescoop (Red de cooperativas ciudadanas para la energía renovable en Europa) y nos ha mostrado modelos económicos para que los ciudadanos, sobre todo en las islas, puedan pagar menos por la luz y con ese dinero realicen la inversión en la instalación. Se pide un crédito al banco que se va pagando con el dinero que se ahorra. Es un modelo económico realista, Alemania y Dinamarca ya lo hacen.

–¿Van a dar la posibilidad a la gente de producir y consumir su propia electricidad renovable?
–Sí, ya existe una Ley pero no es práctica, hay que mejorarla. Lo más importante ahora es informar a los ciudadanos de que esta posibilidad existe, es una política que vamos a desarrollar. En Grecia hay muchos lugares aislados con consumos muy débiles, pero los edificios de Atenas, por ejemplo, están llenos de terrazas que se pueden alquilar a inversores para poner placas sola- res. Es viable, el problema es que no tenemos dinero para adelantarlo e invertir. Por eso es mejor alquilar la terraza y que quien tenga el dinero, lo ponga.

EL POLÍTICO QUE HACE COMPOST

Giannis Tsironis sigue viviendo en la casa familiar que su padre tardó una década en construir, en el barrio de las afueras de Atenas que hoy linda con el terreno vendido del antiguo aeropuerto de Ellinikó, pegado al mar. Su hermana Natassa, arquitecta y también militante de Los Verdes, es la tercera inquilina en el edificio. Las placas solares sobre el tejado y hacer compost han sido idea de ellos dos, pues a su padre estas cosas le quedan lejos.

Entre los dos hermanos siempre han hablado de política. Desde que apoyaban al Partido Comunista en sus años de estudiantes y también ahora cuando ella hace de asesora ofi- ciosa del nuevo secretario de Estado de Medio Ambiente, con quien despacha casi cada noche.

El partido Syriza llamó a sus filas al coordinador de Los Verdes de Grecia porque en su muro antiausteridad entra el medio ambiente. Pero será complicado que no se confunda la idea del partido ecologista de que el crecimiento económico eterno no existe con la urgencia de hacer que entre dinero para cubrir necesidades básicas— como encender la calefacción en invierno— que la crisis se ha llevado por delante.

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